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Midnight está al caer. Xal'atath ha unido las huestes del Vacío para desatar un ejército voraz que amenaza con consumir todo Azeroth.
Perfil de personaje: Xal'atath
Xal'atath es una entidad que ha sobrevivido a imperios, cataclismos y la muerte de incontables mundos. Posee una astucia mortífera, una ambición sin fin y una paciencia perfeccionada a lo largo de los eones.
Antaño encerrada en una oscura daga que se forjó durante la era de la calamidad conocida como el Imperio Negro, Xal'atath fue testigo de cómo Dioses Antiguos y mortales por igual caían en su sutil red de infinitas maquinaciones. Cada uno de ellos era un mero peón en un juego que lleva inefables milenios jugando.
Sus primeros planes de los que se tiene constancia se materializaron en el mundo condenado de K'aresh, un planeta moribundo al que llegó como Presagista de Dimensius el Devoratodo. No obstante, pese a parecer deleitarse en su condición de sierva, Xal'atath se rebeló contra su amo. En aras de la libertad, Xal'atath susurró promesas de salvación a los habitantes de K'aresh, con los que realizó un ritual que destruyó el mundo, fragmentó a Dimensius y la liberó del yugo del señor del Vacío.
Con el tiempo, su mirada se posó sobre Azeroth, el joven mundo sobre el que ejercían su dominio cuatro Dioses Antiguos, cuyas siniestras raíces se abrían paso hacia el corazón del planeta para hacerse con el alma-mundo contenido en su interior. Xal'atath trató de utilizarlos en beneficio propio, pero su peligrosa estratagema acabó fracasando: los Dioses Antiguos, trabajando codo con codo como nunca lo habían hecho, la encerraron en un receptáculo conocido como Daga del Imperio Negro.
Sin embargo, una prisión no bastaría para someter a Xal'atath. Durante un sinfín de eras, susurró desde el interior de la daga, enmarañando la mente y alterando el destino de todos aquellos que la escuchaban, como una influencia que no dejaba más que ruina a su paso. Fueron muchos los que sucumbieron a sus murmullos mientras la daga pasaba de mano en mano sin permanecer demasiado tiempo en un mismo sitio, pues las penurias, y finalmente la muerte, sobrevenían a quienquiera que la portara. Transcurrieron milenios una y otra vez, pero Xal'atath pervivió. Conspirando. Esperando. Susurrando sin cesar.
En la actualidad, los ardides de Xal'atath se han vuelto más osados y su influencia sombría no hace más que crecer. Ha manipulado cultos y reinos, ha engañado a campeones y se ha alimentado de la esencia de seres más antiguos que las estrellas de la Gran Oscuridad del Más Allá.
Para Xal'atath, los monarcas, los mortales y los monstruos no son más que piezas en un tablero de juego que ella misma ha creado. Son títeres que pueden moldearse, sacrificarse o destruirse a su antojo. Xal'atath ofrece cuanto uno desea, pero su obsequio final siempre es el mismo: una lección. La singular verdad del Vacío de que a nadie le aguarda la piedad, el equilibrio, ni la salvación.
Solo queda consumir... o ser consumidos.
«Esto ha sido un placer. Pero nuestro juego ha terminado. Cuando vuelva a verte..., te arrebataré todo aquello que amas».
Levántate y lucha si no quieres que te consuman.
Fuente: BLIZZ