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Microsoft estaría buscando un gran socio en Hollywood para llevar al cine y la televisión algunas de las franquicias más importantes de Xbox y Activision Blizzard. La compañía habría comenzado a ofrecer discretamente un paquete compuesto por los derechos de adaptación de más de una docena de videojuegos, entre los que podrían encontrarse World of Warcraft, Diablo, Halo y The Elder Scrolls.
La información procede del periodista Matthew Belloni y respaldada por @DiscussingFilm, quien asegura en su boletín What I’m Hearing, publicado por Puck, que Microsoft quiere apostar con fuerza por las películas y series basadas en sus videojuegos. En lugar de negociar individualmente cada licencia, la empresa estaría intentando cerrar un gran acuerdo a largo plazo con un único estudio cinematográfico o plataforma de streaming.
Es importante matizar que Microsoft no estaría planteándose vender la propiedad de estas franquicias. La operación consistiría en licenciar sus derechos de adaptación audiovisual, por lo que Xbox y Microsoft continuarían siendo sus propietarias y responsables dentro del mercado de los videojuegos.
Según las fuentes consultadas por Belloni, al menos Netflix, Paramount y Universal habrían recibido o estarían estudiando la propuesta. Ninguna de estas compañías ha querido realizar comentarios sobre las negociaciones, por lo que todavía no está claro si alguna ha presentado una oferta formal o si las conversaciones se encuentran únicamente en una fase preliminar.
El planteamiento resulta especialmente llamativo porque Microsoft pretendería reunir numerosas propiedades intelectuales dentro de una misma operación. Esto podría permitir que un solo socio audiovisual desarrollara durante varios años diferentes películas y series basadas en el catálogo de Xbox, Bethesda y Activision Blizzard.
Entre las sagas mencionadas expresamente por el periodista se encuentran algunas de las licencias más valiosas de Microsoft:
World of Warcraft
Diablo
Halo
The Elder Scrolls
El paquete incluiría más de una docena de videojuegos, aunque por el momento no se ha revelado la lista completa. Por este motivo, se desconoce si otras franquicias de Activision Blizzard, como StarCraft, Overwatch o Hearthstone, formarían parte de la propuesta.

Una de las fuentes citadas por Puck asegura que Microsoft estaría buscando más de 300 millones de dólares por un acuerdo de larga duración. La elevada cantidad solicitada ya habría provocado que, como mínimo, uno de los posibles socios se mostrara reticente o decidiera no continuar adelante con la operación en sus condiciones actuales.
Microsoft tampoco ha querido comentar públicamente esta información. En estos momentos no existe un acuerdo anunciado y tampoco puede darse por hecho que todas las franquicias mencionadas vayan a recibir una adaptación. Las negociaciones podrían cambiar, dividirse entre diferentes compañías o no llegar finalmente a completarse.
El interés de Microsoft por cerrar una operación de esta magnitud llegaría después de la compra de Activision Blizzard en 2023. Gracias a esta adquisición, la compañía pasó a controlar uno de los mayores catálogos de propiedades intelectuales de la industria y se convirtió, según Puck, en la editora de videojuegos más grande fuera de China.
El artículo recuerda que algunas de las franquicias de Microsoft ya se encuentran en manos de diferentes estudios y plataformas para su explotación audiovisual.
Minecraft mantiene su relación cinematográfica con Warner Bros. y Legendary, mientras que Fallout cuenta con su exitosa serie en Amazon. Paramount trabaja actualmente en una película de Call of Duty y ya produjo anteriormente dos temporadas de la serie de Halo, aunque los derechos de esta última ya habrían regresado a Xbox.
Por su parte, Netflix está desarrollando una adaptación de Gears of War y una serie animada de Minecraft. La existencia de estos acuerdos previos podría limitar el contenido del nuevo paquete o hacer que determinadas propiedades solo puedan utilizarse una vez que finalicen sus compromisos actuales.
En el caso de Halo, la recuperación de los derechos permitiría a Microsoft buscar un nuevo hogar para futuras películas o series después de la cancelación de la producción de Paramount+. Este antecedente también demuestra que la compañía estaría dispuesta a reorganizar la estrategia audiovisual de sus franquicias.
Para los seguidores de Blizzard, la gran revelación sería la posible inclusión de World of Warcraft y Diablo en las negociaciones. Ninguna de las dos franquicias cuenta actualmente con una nueva película o serie anunciada oficialmente.
Warcraft: El origen llegó a los cines en 2016 como una producción de Legendary Pictures y Universal Pictures. Aunque obtuvo unos resultados discretos en Estados Unidos, su recaudación internacional, especialmente en China, permitió que alcanzara aproximadamente los 439 millones de dólares en todo el mundo. Pese a ello, nunca se produjo una continuación.
La posible participación de Universal en las nuevas conversaciones resulta especialmente interesante por su relación con aquella película. No obstante, el artículo de Puck no confirma que Microsoft esté preparando una secuela de Warcraft: El origen ni que Universal parta con ventaja para recuperar la licencia. La propuesta podría desembocar en una producción completamente nueva, un reinicio cinematográfico o incluso una serie de televisión.
El universo de Diablo, por otro lado, nunca ha contado con una adaptación oficial de gran envergadura para el cine o la televisión. Su ambientación oscura y su amplio trasfondo podrían encajar tanto en una película como en una serie para una plataforma de streaming, pero por ahora no se ha revelado ningún proyecto concreto.

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