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Las autoridades italianas de defensa del consumidor han abierto recientemente una investigación formal contra Activision Blizzard, actualmente integrada en el grupo Microsoft, por posibles prácticas de monetización abusivas en algunos de sus videojuegos móviles más populares. La investigación está siendo llevada a cabo por la Autorità Garante della Concorrenza e del Mercato (AGCM), el organismo responsable de garantizar la competencia leal y la protección de los consumidores en Italia.
El procedimiento se centra principalmente en Diablo Immortal y Call of Duty: Mobile, dos títulos free-to-play con una fuerte presencia de microtransacciones. Según la AGCM, existen indicios de que determinados sistemas de diseño y monetización podrían inducir a los jugadores a realizar gastos de forma poco consciente o desproporcionada, vulnerando los principios de transparencia y diligencia profesional exigidos por la normativa de consumo.
Uno de los ejes clave de la investigación es el uso de mecanismos considerados potencialmente manipulativos. Entre ellos se incluyen notificaciones insistentes, recompensas limitadas en el tiempo y mensajes que generan sensación de urgencia para fomentar compras rápidas. Asimismo, se examina el empleo de monedas virtuales y paquetes de compra cuya conversión a dinero real no siempre resulta clara, lo que puede dificultar que el usuario perciba el coste económico real de sus decisiones dentro del juego. La autoridad italiana también analiza el impacto de estas prácticas sobre jugadores menores de edad. En este ámbito, se cuestiona si los controles parentales disponibles son suficientes, especialmente en lo relativo a la activación por defecto de compras dentro del juego, la duración de las sesiones y la interacción con otros usuarios. Además, se investiga si los procesos de consentimiento para el tratamiento y la posible perfilación de datos personales se presentan de manera clara o si pueden inducir a aceptar condiciones innecesarias o poco comprensibles.
Otro aspecto relevante del procedimiento se refiere a los derechos contractuales de los consumidores. La AGCM estudia si los términos de uso de los juegos informan adecuadamente sobre derechos básicos, como la posibilidad de desistimiento, así como sobre las condiciones en las que una cuenta puede ser suspendida o bloqueada. En estos casos, la preocupación radica en la posible pérdida de contenidos digitales adquiridos con dinero real sin garantías suficientes para el usuario.
Esta investigación se enmarca en un contexto europeo más amplio de creciente vigilancia sobre los modelos de negocio basados en microtransacciones, especialmente en videojuegos móviles. Las autoridades de distintos países han mostrado una preocupación creciente por los llamados “dark patterns”, es decir, diseños de interfaz y sistemas de recompensa que explotan sesgos psicológicos para maximizar el gasto, con especial riesgo para menores y usuarios vulnerables. Por el momento, Activision Blizzard y Microsoft no han realizado declaraciones públicas detalladas sobre la investigación. No obstante, en caso de que la AGCM determine que se han infringido las leyes de protección al consumidor, la compañía podría enfrentarse a sanciones económicas y a la obligación de modificar sus prácticas de monetización y presentación de compras dentro del juego.
En definitiva, el caso italiano refuerza el debate sobre los límites éticos y legales de la monetización en videojuegos free-to-play y subraya la presión regulatoria creciente sobre las grandes compañías del sector para garantizar modelos de negocio más transparentes y respetuosos con los consumidores.
