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Durante el desarrollo inicial de World of Warcraft, Blizzard llegó a experimentar con una mecánica muy distinta para los magos que nunca llegó a ver la luz. Antes del lanzamiento del juego en 2004, el estudio estudió la posibilidad de que varios magos tuvieran que colaborar entre sí para establecer los portales de las ciudades, una idea que buscaba potenciar el juego cooperativo entre los usuarios de esta clase.
Según la información recopilada en la guía histórica sobre la evolución de World of Warcraft, el sistema funcionaba de forma diferente al que todos conocemos. En lugar de aprender un hechizo y abrir un portal de forma individual, varios magos debían reunirse para realizar un ritual que establecía el vínculo mágico con una ciudad. Una vez creado ese enlace, los magos podían utilizar posteriormente sus hechizos para teletransportarse hasta ese destino sin necesidad de repetir el ritual.
Es importante destacar que esta mecánica no implicaba que fueran necesarios varios magos cada vez que alguien quisiera abrir un portal para un grupo, como suele afirmarse en algunas publicaciones. El requisito de cooperación únicamente se aplicaba al proceso inicial de creación o vinculación del portal, tras lo cual los hechizos podían utilizarse con normalidad.
Finalmente, Blizzard decidió descartar esta idea antes del lanzamiento de World of Warcraft. En su lugar, el estudio optó por un sistema mucho más sencillo: los magos debían visitar personalmente cada capital y aprender allí los hechizos de Teletransporte y Portal a través de sus instructores de clase, utilizando además las correspondientes runas como componente para lanzar los portales.

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