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La guerra de Blizzard contra los servidores privados de World of Warcraft continúa. Tras el cierre de Turtle WoW a principios de año, la compañía ha presentado una demanda de 51 páginas ante el Tribunal del Distrito Central de California contra varios responsables de Project Ascension, uno de los servidores privados más populares de la actualidad.
La denuncia no solo incluye acusaciones por infracción de derechos de autor y distribución de software modificado, sino también reclamaciones bajo la legislación RICO de Estados Unidos, una medida poco habitual en este tipo de procedimientos y que demuestra la importancia que Blizzard ha decidido otorgar al caso.
La demanda contra Ascension llega apenas unos meses después de que Blizzard lograse una importante victoria legal contra Turtle WoW. Aquel procedimiento terminó provocando el cierre del proyecto y dejó claro que la compañía está dispuesta a perseguir judicialmente a los responsables de aquellos servidores privados que considera que están explotando comercialmente su propiedad intelectual, sobretodo desde que Microsoft se hiciera con todo el conglomerado de Activision Blizzard King.
Aunque cada caso presenta sus propias particularidades, el desenlace de Turtle WoW ha servido para reforzar la posición de Blizzard en futuras acciones legales. Ahora, la compañía vuelve a centrar su atención en uno de los mayores proyectos privados relacionados con World of Warcraft.
Según la denuncia, los responsables de Project Ascension habrían construido todo su negocio alrededor de una versión modificada y no autorizada de World of Warcraft.
Blizzard sostiene que el proyecto distribuye un cliente propio conocido como "Ascension Client", una versión alterada del cliente original del juego que permite a los usuarios conectarse a servidores privados sin necesidad de utilizar Battle.net ni disponer de una suscripción oficial activa.
La compañía afirma que para conseguirlo los responsables de Ascension habrían copiado y modificado archivos pertenecientes a World of Warcraft, eliminando además distintas medidas de protección diseñadas para impedir que el juego funcione fuera de los servidores oficiales.

En la propia denuncia, Blizzard cita información promocional de Project Ascension en la que el proyecto asegura contar con más de un millón de jugadores.
La compañía describe Ascension como uno de los mayores servidores privados de World of Warcraft existentes en la actualidad y señala que ofrece distintas experiencias personalizadas basadas en versiones clásicas del MMORPG, incluyendo contenidos inspirados en Vanilla, The Burning Crusade y Wrath of the Lich King.
Según Blizzard, estas experiencias compiten directamente con World of Warcraft Classic y buscan atraer a jugadores que, de otro modo, jugarían en los servidores oficiales.
Uno de los aspectos más llamativos de la demanda es el nivel de detalle con el que Blizzard identifica a las personas y entidades que, supuestamente, forman parte del proyecto.
La compañía señala directamente a Derek Powell y Bryan Thomas Mannion como los principales responsables de Ascension y asegura que ambos supervisan el desarrollo, mantenimiento, monetización y promoción de la plataforma.
Además, Blizzard identifica a varios desarrolladores, diseñadores, administradores y responsables de soporte que, según la denuncia, participan activamente en la creación y funcionamiento de los servidores privados.
La demanda también menciona distintas empresas que, según Blizzard, habrían sido utilizadas para gestionar ingresos y operaciones relacionadas con Project Ascension.

Otro de los argumentos centrales de la denuncia gira en torno al sistema de monetización utilizado por Ascension.
Blizzard sostiene que el proyecto obtiene importantes ingresos económicos mediante donaciones realizadas por los jugadores, las cuales permiten acceder a distintas ventajas, recompensas o servicios dentro del ecosistema del servidor privado.
Según la compañía, esta actividad supone una explotación comercial directa de contenido basado en World of Warcraft y forma parte del modelo de negocio desarrollado por los responsables del proyecto.
Más allá de las reclamaciones habituales relacionadas con copyright, Blizzard ha decidido incorporar acusaciones bajo la legislación RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act).
La compañía sostiene que los demandados habrían trabajado de forma coordinada dentro de una organización dedicada al desarrollo, distribución y monetización de software que infringe los derechos de propiedad intelectual de Blizzard.
La inclusión de estas acusaciones convierte el caso en uno de los procedimientos más agresivos emprendidos por Blizzard contra un servidor privado de World of Warcraft y podría marcar un antes y un después en la relación entre la compañía y este tipo de proyectos.
La denuncia también incluye referencias a la infraestructura utilizada por Project Ascension.
Blizzard afirma creer que parte de los servicios empleados para alojar los servidores estarían relacionados con Aeza Group, una empresa rusa que fue sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2025 por su presunta implicación en actividades vinculadas al cibercrimen.
Según Blizzard, la utilización de este tipo de infraestructuras demostraría que los responsables de Ascension eran plenamente conscientes de los riesgos legales asociados a su actividad.
A través de esta demanda, Blizzard solicita el cese de las actividades relacionadas con Project Ascension, así como una compensación económica cuyo importe deberá determinarse durante el procedimiento judicial.
Por el momento, los responsables de Ascension no han emitido una respuesta oficial a las acusaciones recogidas en la denuncia. Lo que sí parece evidente es que, tras el cierre de Turtle WoW y la nueva ofensiva contra Ascension, Blizzard ha dejado claro que su lucha contra los grandes servidores privados de World of Warcraft está lejos de haber terminado.
